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Los padres juegan a veces de forma muy física con su hijo. ¿Puede esto volverlo agresivo con los otros niños?

El niño y el juego Muchos estudios demuestran que el padre y la madre no juegan de la misma manera con su hijo, y esto desde su más tierna edad. El padre practica juegos más físicos, mientras que la madre juega más a menudo a juegos de percepción, de suave motricidad –rompecabezas, dibujos– y le cuenta cuentos.
Un investigador, Daniel Paquette, se ha interesado especialmente en los juegos físicos del padre con su hijo (sobre todo con el varón). Ha publicado un artículo muy interesante en la revista Défi jeunesse de enero de 2002: «Lo nuevo en la relación de unión padre-hijo». Sus resultados nos enseñan que los juegos de lucha en los que hay una implicación calurosa y un control moderado por parte del padre pueden ayudar al desarrollo de la capacidad de autocontrol del niño y a que este tenga un efecto positivo sobre su entorno social. Así pues, no tengáis miedo de que el niño sea agresivo con los demás. Por el contrario, habrá aprendido, gracias a los juegos de fuerza con su padre, a administrar mejor su agresividad.
Siempre según el investigador, hay que respetar las diferencias entre el juego del padre y el de la madre y evitar feminizar el rol paterno pidiendo al padre que se relacione con el niño de la manera como lo hace su madre. La forma de ser de cada uno es complementaria y ofrece al niño una variedad de experiencias..

Del libro «El niño y el juego». De Francine Ferland.

¿Existen juegos creativos divertidos que pueda proponer a mi hijo?

El niño y el juego Sí, aquí tienes algunos.

Completar líneas
Seguramente de pequeño habrás jugado a completar un dibujo a partir de una línea trazada por un compañero. Esa es una buena actividad para estimular la inventiva de vuestro hijo. Si el niño es mayor, el juego se puede cambiar trazando cifras y letras en vez de líneas. A partir de un 8 se podrá dibujar un muñeco de nieve y a partir del 0 un radiante sol. Este juego resultará más agradable para el niño si participas en él completando un dibujo a partir de la cifra que le digas que trace.

Un bricolaje inusual
El bricolaje es otra actividad rica en posibilidades creativas. Para aumentar sus posibilidades provee a tu hijo de materiales inusuales: además de cartón, añade elementos de la naturaleza (plumas, ramitas, hojas de árboles), pajitas, pasta alimenticia, guata, limpia-pipas de color, y deja a tu hijo a su libre imaginación. Las ramitas harán quizá caminos, las plumas serán a lo mejor árboles exóticos o nubes, la guata puede ser la nieve o el humo que sale de la chimenea. Estos materiales inesperados estimulan por su novedad la imaginación de tu hijo.

Del libro «El niño y el juego». De Francine Ferland.

¿Es importante el juego para el niño?

El niño y el juego Para responder a esta pregunta ciñámonos a lo que el juego da al niño. Cuando vuestro hijo juega se mueve, usa sus músculos, manipula cosas, imagina situaciones, expresa sentimientos, se relaciona con otros. Al hacer esto despliega habilidades motrices, perceptivas, cognitivas y sociales. El juego es una actividad global que estimula su desarrollo en todas sus facetas.
Al jugar, vuestro hijo emplea también sus recursos personales cuando trata de solucionar una dificultad o de acomodarse a una situación inesperada. Si fracasa no pasa nada porque no es más que un juego. Aprende entonces a divertirse con las dificultades, a arreglárselas con las frustraciones y encajar el fracaso en un contexto de mínimas consecuencias.
Aunque vuestro hijo dependa de vosotros para la mayor parte de sus necesidades (alimento, vestido, higiene), cuando juega es el dueño y señor de su juego. Él decide a qué juega, cómo juega, durante cuánto tiempo. Experimenta un sentimiento de control sobre las cosas y de dominio de la situación; es capaz. Algo muy bueno para su autoestima.
También puede cambiar la realidad según su deseo y decidir si pinta el sol de rojo o habla con su osito. Es su imaginación en acción. El juego le da tal libertad de acción que hace posible la eclosión de un pensamiento creativo. ¿Y qué decir del juego con otros niños? Los compañeros de juego le dan la ocasión de negociar el reparto de juguetes, contar con la opinión de otros y crear relaciones sociales tranquilas.
Cuando juega, el niño desarrolla, pues, habilidades y actitudes que utilizará en las distintas circunstancias de su vida. En su juego, el niño en cierta manera se ejercita para la vida de verdad, y esto gozando y sin darse cuenta.

Del libro «El niño y el juego». De Francine Ferland.